
La resiliencia es una cualidad esencial que permite a las personas crecer frente a los hitos de la vida, permitiéndonos salir fortalecidos de cada experiencia desafiante que es atravesada e integrada sanamente. Desde la Programación Neuro-Lingüística (PNL), esta capacidad puede entenderse y potenciarse al explorar los mapas mentales junto al lenguaje, el mundo emocional y los patrones somáticos, que influyen en cómo interpretamos y enfrentamos las adversidades. Cuando ganamos en resiliencia, es porque gracias a un desafío que nos presentó la vida, hemos desarrollado un recurso que estará disponible para siempre en nosotros.
La PNL clásica, la que mayormente se enseña de manera global, se centra casi exclusivamente en los recursos internos de la persona, pero para hablar de resiliencia, necesitamos de esto y también de algo más. ¿Por qué digo esto? Porque dentro de la mirada de crear resiliencia, es muy importante no solo contar con recursos internos, sino también con el apoyo que puede darse a través de los vínculos y relaciones. Allí es donde necesitamos ampliar un poco la PNL clásica, para contemplar lo que se conoce como co-regulación.
En el mundo de la psicoterapia, hablamos mucho de cuando el amor se vuelve abstracto, es decir, de la posibilidad de regularme con el otro sin la necesidad de que el otro esté presente. La PNL que desarrollo contempla esta idea y hace de la PNL una disciplina altamente vincular. Desde allí es que me es posible comprender mejor la idea de resiliencia, pues necesito de esa co-regulación en el amor abstracto para poder transformarme en alguien resiliente.
Principios clave de la resiliencia en PNL
- Enriquecimiento de mapas mentales
La forma en que percibimos una situación influye directamente en nuestra capacidad para manejarla. Enriquecer nuestros mapas mentales implica explorar diferentes perspectivas y considerar nuevos enfoques. Por ejemplo, una experiencia adversa puede reformularse como un “desafío” en lugar de un “problema”, lo que cambia la carga emocional asociada y abre paso a soluciones creativas.
- Gestión de estados internos
La PNL ofrece herramientas como las submodalidades -forma en que nos representamos las cosas- y los anclajes -relaciones estimulo respuesta- para acceder a estados internos de recursos. Esto significa que podemos evocar sensaciones de calma, confianza o motivación incluso en momentos de tensión. Por ejemplo, recordar una experiencia positiva con todos sus detalles sensoriales puede activar emociones que ayuden a enfrentar el presente.
- Reencuadre positivo
Reencuadrar una situación consiste en encontrar un nuevo sentido en lo que inicialmente parece negativo. Este principio se basa en la idea de que toda experiencia puede verse desde diferentes ángulos, y al hacerlo, podemos descubrir oportunidades ocultas o aprendizajes valiosos.
- Activación vincular
Como dijimos, la resiliencia no solo depende de los recursos internos, sino también de la calidad de nuestras relaciones. A través de la co-regulación, los vínculos significativos nos brindan seguridad emocional, modelando respuestas adaptativas ante los desafíos. La PNL expandida reconoce la importancia de la interdependencia y la construcción de redes de apoyo, facilitando un entorno donde la resiliencia se cultiva de manera conjunta.
Aplicaciones prácticas
En la vida diaria:
- Al enfrentar un obstáculo, pregúntate: “¿Qué puedo aprender de esta situación?” o “¿Qué recursos tengo para superarla?”
- Utiliza recursos de otras áreas de tu vida para conectar con estados internos positivos. Por ejemplo, escucha una canción que te motive antes de una situación desafiante.
En el acompañamiento:
- Ayuda a las personas a identificar y modificar la manera en que procesan aquellos hechos que pueden estar siendo dolorosos para disminuir su impacto emocional.
- Facilita reencuadres que permitan ver el valor oculto de una experiencia difícil, fomentando una narrativa más fortalecedora.
Conclusión
La resiliencia no es una cualidad fija, sino un proceso dinámico que se fortalece con la práctica, el autoconocimiento y el apoyo de otros. La PNL nos proporciona herramientas para desarrollar esta capacidad, ampliando no solo nuestros recursos internos sino también nuestra conexión con el entorno. Integrando la co-regulación y el valor de los vínculos, podemos afrontar los desafíos de manera más efectiva y significativa. Así, la resiliencia se convierte en un puente hacia una vida más plena y equilibrada, donde cada obstáculo superado deja una huella de crecimiento y fortaleza.
¿Y tú, cómo estás desarrollando tu resiliencia?